miércoles, 29 de septiembre de 2010

La inminente muerte de Gustavo Cerati


Video extraído de http://elparlanteamarillo.com


La carrera musical de Soda Stereo y Cerati como solista es tal vez un momento para no repetirse nunca más... Ojalá no, porque para hacer leyenda es necesario que el milagro no se repita.

¿Cuántas veces han matado a Cerati en los últimos meses? Montones. Anoche (28 de septiembre de 2010), el diario costarricense La Nación le dio muerte al músico presentando una información errónea (Un diario peruano también cayó en la desinformación la noche del martes). El hecho conmocionó a toda la comunidad roquera de habla hispana, causó gran revuelo en las redes sociales y en los diferentes medios de comunicación que aún, en un acto de buena fe y de rigor periodístico, no se atrevían a dar por hecho el doloroso suceso hasta no confirmarlo.

Digo que la muerte de Gustavo es algo inminente porque, claro, todos nos tenemos que morir algún día. Así como John Lennon, Kurt Cobain, Jimmy Hendrix y Michael Jackson, entre otros tantos,  abandonaron este mundo, a quizá el más grande artista de nuestro continente, Gustavo Cerati, también le llegará su hora de gracia.

Cerati, independientemente de si se sobrepone o no a este traspié que le puso en el camino el destino, ya es leyenda. Su legado musical en Suramérica y en el mundo es imborrable. Lo que debemos entender es que el que está en coma hoy no es Cerati como tal, sino es toda una institución llamada rock en español. 

El gran maestro merece una estatua por enseñarnos que el buen rock no sólo se hacía en el Reino Unido, sino que Latinoamérica también tenía lo suyo.  ¿Cuántos de nosotros no hemos coreado himnos como ‘Nada personal’, ‘Persiana americana’ y ‘Cuando pase el temblor’?  Si alguien logró, desde hace muchísimos años, unir a los latinoamericanos y enseñarnos las virtudes de una nueva identidad, ese ha sido, sin lugar a dudas, el ex guitarrista de Soda Stereo.

Larga vida al rock en español y a Gustavo Cerati, en la tierra o en el cielo. 

lunes, 6 de septiembre de 2010

El Cliente


La noche cae de manera apagada y triste sobre Bogotá. Se desliza sobre la metrópolis como una mermelada cósmica de estrellas sobre construcciones inhóspitas que parecen tostadas mecánicas de un tiempo que nunca ha existido. Como cuando nos vendieron ese mundial de fútbol que Belisario canceló para construir más escuelitas para los niños pobres. Ese mundial nunca existió pero está en el inconsciente colectivo del país. Pensar en la Gestalt y toda esa estadística psicológica de mierda también me hace pensar en la literatura. Me recuerda La Monalisa Acelerada, de Gibson. Ese gringo loco que se imaginó a los hackers y toda esa onda de la internet, antes de que la popularizaran, por allá en el 86 ¿qué cosa tan onírica, verdad? En fin. Más fantasías semióticas para torcer el sentido de la narración y confundir al lector. ¿Acaso no vivimos en una época confusa? La posmodernidad. Un término tan dudoso que el corrector de palabras de Microsoft Word versión 95-2003 no acepta como existente, y la versión 2007 no registra sinónimo alguno. ¿Es acaso Microsoft Word el del error? O es el error implantado en nuestros cerebros cuando aun estábamos en los colegios donde aún les siguen enseñando a los pequeños que siempre viviremos en la época de la república y que lo de la patria boba fue ayer, En fin. Continuemos con está madeja de palabras. 

Bogotá se enciende como una vela en un momento sin esperanzas. La luna tiene una forma que recuerda el gato de Alicia en el país de las maravillas. Los edificios en el centro se alzan como monstruos voraces sobre los suburbios capitalinos. Parecen dragones apocalípticos inspiradores de inseguridades y angustias. Las calles están cochinas, a la gente le encanta arrojar la basura en el suelo. El ambiente está inmerso en una nube negra de ‘smoke’. Pitos asquerosos suenan de manera desordenada rayando el ambiente de manera pausada y lenta. Son los carros que forman trancones y los buses que recogen y dejan gente a cada segundo. La séptima también está abarrotada de peatones desubicados, deformes que piden monedas, vendedores ambulantes, policías vigilantes, hinchas de ‘Millos’ que transitan por la zona, y uno que otro ‘hippie’ que vende artesanías y marihuana. 

El reloj de un anciano marca las 7:54 de la noche. Unos ‘punketos’ borrachos tararean el himno de la alegría. En una esquina bailan ‘harekrishna’, un grupo perteneciente a una secta de esas que pululan en estos tiempos. Por los lados del centro comercial OVNI (por la 19 con 8ª), donde la mayoría de establecimientos venden CD’s, ocurre un suceso curioso. El señor Fernando, dueño de la tienda de discos BIOCROMA METAL PRINCESS, está a punto de cerrar su local cuando un extraño sujeto vestido con una gabardina morada y sombrero como el de Charles Chaplin se le aparece en la puerta.

- Por favor no cierre don Fernando que estoy buscando un álbum difícil de encontrar y tal vez usted lo tenga aquí en su tienda.
- ¿Es necesario que lo compre hoy? Ya estoy cansado… vea, ya quiero cerrar y me quiero ir a mi casa… estoy mamadísimo de camellar… venga mañana a las 11.
- Pero es que es un disco especial y lo necesito para estos momentos. Es un regalo. Yo creo que usted lo debe tener en algún lugar de esta prestigiosa tienda. Yo leí el artículo en el periódico EL INSTANTE… en su entrevista, usted asegura que le consigue el disco que sea al cliente.
- Eso es cierto pero hay trabajos que no tengo en estos momentos. Hay música que hay que pedirla. Un día me tocó pedir un disco directo a Japón. Un fanático del ‘grunge’ me dijo que una casa local independiente de Tokio había publicado un concierto cerca al monte Fuji de los Wasted Souls. Lo buscamos por la red y efectivamente lo encontramos en una tienda virtual de ‘bootlegs’ con sede en Venecia. El muchacho estuvo dispuesto a pagarme los 70 dólares que le cobre. A los 15 días vino por su encargo y salió por esta mismísima puerta que intentó cerrar con una felicidad que se notaba a leguas. Es que usted sabe que la música pone contento a cualquiera. 
- Y qué pena no dejarle cerrar la puerta de su local don Fernando, pero va a tener que ayudarme. No me haga utilizar otros métodos más violentos. No quiero usar la fuerza contra usted. Aunque sea intentémoslo. Por lo menos escuche el nombre de la banda que estoy buscando.

Las cosas no suceden por casualidad. Las demás tiendas musicales del centro comercial OVNI ya estaban cerradas. Todos los demás ya se han ido… no hay ningún celador a la vista, todo el mundo hace su trabajo mal. El desconocido tiene unos ojos de espanto, con una pupila ultra dilatada, que asustan a cualquiera. Don Fernando duda del sujeto. Existe la posibilidad de que se encuentre bromeando con él. También existe la posibilidad de robo… o la más ilógica y funcional de todas: el demente de la gabardina de veras necesita el disco y es mejor ayudarlo para evitar cosas que lamentar. Don Fernando procede a abrir la puerta del local y hace seguir al tipo. Es un buen término la palabra “tipo” en estas circunstancias.

- Voy a ayudarlo pero dígame su nombre.
- No es necesario que lo sepa… 
- Está bien… es usted un señor muy particular… déjeme decírselo, nunca he tenido un comprador tan impaciente y paranormal.
- ¿Vio alguna vez los archivos X don Fernando? Ese programa que emitía la FOX
- Aquí le vendemos el DVD ¡Hay uno por cada temporada! Tenemos hasta uno que tiene entrevistas con Carter… el creador de la serie… debió habérmelo dicho desde el principio para hacer más rápidas las cosas. Fue el DVD más vendido por unos meses aunque cuando trajimos el box set de IRON MAIDEN muchas personas vinieron a separarlo con meses de anticipación. La verdad hubiera querido traer más pero esas ediciones especiales de MAIDEN cuestan un dineral y otros géneros que buscan las personas. Como cuando traje los afiche autografiados de CYPRESS HILL, el último lo subasté a unos raperos caleños que vinieron a talonearles a unos DJS ‘Hiphoperos’ neoyorkinos… de esos que ‘fristalean’ y mezclan acetatos. Es que…
- Qué pena que lo interrumpa don Fernando, pero a mí el rap me parece una completa cochinada… me recuerda el reggaetón y me dan ganas vomitar… Bob Marley se debe estar retorciendo en su tumba. Mis respetos giran en torno a la guitarra eléctrica aunque ya no se use como antes. El señor Les Paul, con su aporte se inmortalizó en los anales de la cultura pop. Pero vivimos en el país del sagrado corazón y aquí no hay nada fijo. Aquí matan a una señora con un collar bomba en el cuello. Aquí no tenemos identidad. Aquí escuchamos vallenato para el mundo, pero estamos completamente controlados por los gringos. Es que es un imperio en el cual todos nos encontramos sometidos. Una especie de máquina que nos tiene dominados y nos devora con el lento pasar del tiempo. Es algo que no podemos frenar, llegará el tiempo en que no recordaremos nada de nuestros antepasados indígenas y pensaremos en nuestras raíces como una especie de antepasado posmoderno donde Dios es Los Beatles, Madonna y Adolfo Hitler es el ejemplo que la modernidad es un fracaso. Ya las torres gemelas se fueron al piso y éso es algo que todos vimos en televisión. Don Fernando pero no me respondió lo que yo le pregunté, ¿vio usted los Archivos X, o solamente los vende como mercancía de entretenimiento con función narcotizante para nuestros desocupados jóvenes? 
- No. La verdad es que jamás lo he visto… Pero dígame ¿Qué disco necesita?
- Ya llegaremos a ese punto, pero debió haber visto los archivos X, es un programa que ha educado a una generación occidental. A mí me gustaba mucho. Recuerdo el capitulo en el cual un muchacho californiano alteraba los videojuegos con su mente y hacía interferencia en las emisoras, en los instrumentos eléctricos y estática en las transmisiones de los aeropuertos… el muchacho siempre llevaba puesta una camiseta con el símbolo THE VANDALS... ¿conoce a los VANDALS?
- Alguna vez trabajé con esa banda. La encargaban mucho esos muchachos que parecen ‘candys’ pero no lo son. Esos muchachos que se denominaron así mismo ‘neopunks’, tuvieron su furor, pero decayeron. Es que todos terminaron comiendo pepas en la escena electrónica. Eso me lo dijo un muchacho ‘neo’ que venía mucho por aquí. Que todos sus amigos habían dejado esa especie de rockpop, que él escuchaba y habían optado por ir a los raves. Es que es la moda, aquí la música electrónica vende a borbotones. Daft Punk, es un grupo que gusta mucho; si me permite que le aconseje, debería llevarse el ahora mismo el DVD de la exitosa banda inglesa. Yo incluso pensaría que son mejores que THE PRODIGY.
- Usted parece que sacara toda su información de la página de MTV. ¿Ha escuchado alguna vez toda la música que vende? Sabe que es ese CD que dice THE CLASH, LONDON CALLING… o ese negro que parece cubano… ¿qué es lo que dice ahí? ‘Cachaito’… igual tiene razón, uno viene a este mundo y no alcanza a escuchar todos los discos que se han publicado en la historia, pero sería lo óptimo. Qué tal tener toda la discografía de PINK FLOYD y THE WHO en la cabeza… es todo tan estúpido… pero volvamos a los archivos X, al muchachito de la camiseta de THE VANDALS, al final lo mata a tiros la policía… triste.
- Es demasiado triste.
- Sí… es demasiado triste. Como la triste historia de Alex en la novela de Anthony Burgess, adaptada al cine por Kubrick. estoy seguro que te viste La Naranja Mecánica. La función narcotizante funciona de maravillas cuando los jóvenes tienen un problema y los adultos tenemos que ayudarlos. La muerte del muchacho en los Archivos X es increíble. La manera en que la camiseta de los Vandals se inunda de sangre es escalofriante. Esa es una de las pocas bandas de ‘neo’ que son buenas, pero para los ‘punketos’ el ‘neo’ es un insulto… dicen que es una moda pero los SEX PISTOLS son una construcción social… en fin. Don Fernando esto ya se está poniendo denso. Lo que yo estoy buscando es el disco absoluto, el disco que me va a dar la felicidad eterna, por el que dejaré de preocuparme de todo, el grupo que va a llenar mis expectativas, las letras que me harán sentir completo. La música que va a llenar mi vacío espiritual totalmente. La obra de arte perfecta, que ni siquiera la literatura va a lograr. El trabajo musical que se interpolarizará igual que la fantástica novela de Homero, La Ilíada. Ese es el disco que estoy buscando don Fernando y usted es el único que me lo puede dar en estos precisos momentos.
- Es difícil ayudarlo con la situación en la que nos encontramos. Usted me daría miedo pero en cierta forma no me causa la menor preocupación, siendo que en su excentricidad es usted una persona buena y simplemente está buscando lo que está buscando y que soy yo el único que puede ayudarlo, pero a juzgar por su aspecto sé que no es ‘punkero’, ni ‘metalero’, ni ‘rastafari’… nada de lo que yo pueda identificar… acaso, ¿fuma usted marihuana?
- Don Fernando… la pregunta es atrevida pero me confesaré… A mí lo que realmente me gusta es la buena perica, de esa que cuesta sus buenos pesos y te acelera el corazón de manera inapropiada. De esa que venden los jibaros en los sectores más exclusivos de la capital. De esa que uno consigue sólo teniendo el número celular de los duros del negocio. Pero lo que yo consuma ¿a ti qué te importa?
- Es que digamos todos los ‘rastafaris’ fuman hierba, entonces uno puede decir que todos los que llevan el pelo como Bob Marley… todos son unos ‘rastas’
- Es estúpido, pero no voy a entrar a discutir con usted. Yo no soy nada, pero como se habrá dado cuenta me encanta la música hecha con guitarras eléctricas. Lo que le da una base para ayudarme a concebir mi meta en esta nociva noche bogotana y conseguir el disco me va a hacer feliz por el resto de mis días. Y no puede ser ni un libro ni una película. La perfección sólo se encuentra en un trabajo original en CD… el arte… el diseño del mismo CD… todo es una delicia, para degustarse, hasta leer los créditos y los agradecimientos del artista.

La luna sigue brillando, los carros en la séptima siguen avanzando, el reloj ha seguido su camino y son las 8 y pico. En la ciudad no ha ocurrido nada extraordinario, ningún carro bomba, ningún diputado asesinado. Aunque es probable que hayan llegado más desplazados a aumentar los números de las estadísticas. En la casa presidencial, el primer mandatario observa la guerra por televisión. En una ciudad que no ofrece nada, dos personajes curiosos dialogan y buscan un disco que va a hacer feliz a un sujeto sin importancia, que lleva un sombrero como el de Charles Chaplin y una gabardina morada que recuerda al enemigo de Batman… El Guasón. 

- He pensado en venderle el box-set de los SEX PISTOLS, es lo que usted necesita. Me llegó de Inglaterra y son tres CD’s con los que la casa disquera presume publicar todas las grabaciones conocidas del grupo de Johnny Rotten y Sid Vicious. ¡Debería llevarlo! Es más, como usted me ha simpatizado he pensado en dejárselo muy barato, se lo merece, es usted el verdadero cliente. Tiene el espíritu del comprador y eso es lo que estoy esperando en alguien que entra en mi tienda musical, que si bien no es la más popular y ostentosa de todas, es la de mayor prestigio en las tribus urbanas, de aquí, de la capital.
- Bien… don Fernando, creo que usted no me ha entendido. El disco perfecto no puede haber sido hecho por los PISTOLS ni siquiera Craddle of Filth toca tan bien. Lo que yo necesito es algo más místico, pero no me vaya a decir Jimmy Hendrix porque le pego un tiro.
- ¡Cómo se le ocurre! Jamás le vendería Hendrix a alguien tan prestigioso como usted. Yo sé que usted debe escuchar música más elaborada. Si lo que le gusta es el punk, lo que tiene que escuchar es un grupo THE ADICTS. Tengo su greatest hits ULTIMATE ADICTION… ¿Me lo va a comprar? Ya me estoy ‘emputando’. Créame que ya quiero cerrar e irme a la casa. Me espera mi esposa y mis dos hijos. Vea que necesito abrazarlos y usted me está haciendo perder el tiempo.
- No me hable así don Fernando, porque quizás esté hablando con alguien que ya perdió completamente la razón 
- Yo no creo que usted sea capaz de cargar una pistola en esa gabardina de payaso.

Don Fernando de veras de ha alterado. Este extraño personaje ya es el colmo. Si tuviera un misil, seguramente, ya lo habría eliminado. El sujeto de sombrero le sonríe de manera malévola y de uno de sus bolsillos saca un revolver. 

- Soy capaz de hacer lo que se me dé la gana. Lo voy a matar si no me atiende como me merezco. Véndame lo que le estoy pidiendo, lo necesito. La música es la solución a todos mis problemas. No quiero asesinarlo don Fernando, pero tampoco quiero matarme. Es más ponga un disco de fondo mientras finalizamos el negocio. 

Mientras el de gabardina le apunta en la cara a don Fernando. Éste asustado pone en el reproductor del local el primer disco que se le pasa por la mano. Es un trabajo de FRANK SINATRA, ‘Viva las vegas’ suena de fondo en todo el establecimiento. La voz del músico moderno gringo patrocinado por la mafia suena por todo el lugar. El hombre en frente de don Fernando sonríe de manera espasmódica 

- ¿Crees que no hay un disco para mí?
- Es probable que no… pero por favor no me mate.

El del sombrero y la gabardina ya no encuentras más solución: jala el gatillo y dispara. Don Fernando cae asesinado en su propio local. Al asesino jamás lo cogen. La policía jamás va a ser funcional… todo se ve tan plástico. Todo es tan sarcástico.


FIN

Conocimiento y poder, una combinación explosiva

El fin de los tiempos ya se aproxima. El conocimiento científico y la soberanía del poder ya hicieron de las suyas en más de 25 mil años de existencia humana.

The tree of the life - Gustav Klimt


Desde el principio de los principios y en las más antiguas metáforas existentes, como es el caso de la Biblia católica, el hombre siempre ha tenido curiosidad por lo lejano, por lo oscuro, por lo que no le pertenece… por lo prohibido. 

Cuando Dios creó al hombre y a la mujer, también “hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el árbol de la ciencia del bien y del mal”, según explica el Génesis. 

La libertad del hombre y su compañera era total. Dios les había dado rienda suelta para disfrutar del paraíso, comer y saborear los más finos y deseados frutos de cualquier árbol del edén. Pero sólo imponía una condición: no comer ningún fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal.

La sentencia fue dictaminada desde el mismo momento de la creación del hombre: “De todo árbol del huerto podrás comer;  más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”, dijo Dios.

¿Y murió?... lo hace, pero lentamente más 5 mil años después.  

Ahora, para hablar de realidades y certezas, y poder compararlas con las metáforas bíblicas, tenemos que remontarnos al siglo XV en Europa Occidental.  Pero antes tenemos que referenciar un periodo oscuro y limitado para el hombre entre el siglo V y el XV: La Edad Media.

Cuando cayó el Imperio Romano de Occidente, todo pareció nublarse. Un tinte espeso apoderado por el smoke, el silencio obligado de los no creyentes y el poderío cristiano-católico, eran sólo algunas de las características de este periodo tardío de transición donde el conocimiento se atribuía a un solo ser nunca antes visto: Dios. 

El teocentrismo era la principal característica de la Edad Media. Pero esto no duraría para siempre. Diez siglos ya habían sido suficientes. Y el italiano Cristóbal Colón ya se había embarcado en un viaje con inesperado fin, que lo llevaría a descubrir mucho más que un gran tesoro. 

El conocimiento llegaría a Europa importado desde tierras lejanas. 1492 era el año cumbre en el cual se cerraba un periodo oscuro y  se daba apertura a uno brillante, quizás, el más brillante de la historia: El renacimiento. 

El árbol de la ciencia del bien y del mal aparecía nuevamente. Esta vez para darle de comer sus frutos a cuanto hombre se le cruzara por enfrente. Leonardo da Vinci, Miguel Ángel, Sir Isaac Newton y Miguel de Cervantes eran sólo algunos de los personajes más adictos a la fruta prohibida. 

El desfase intelectual renacentista fue tal, que aun La Gioconda sigue mirándonos fijamente a los ojos mientras se ríe maliciosamente como queriendo decirnos algo, como ocultándonos una verdad.

El hombre había comido del árbol de la ciencia del bien y del mal, como lo había predicho la Biblia Católica milenios atrás. En ese entonces, el sol alumbraba de frente y en todo su esplendor. Con el paso de los siglos llegaría el ocaso.  

Conocimiento vs Poder 

El hombre siempre ha querido más de lo que tiene. La inconformidad es un estado natural en él. Y las ansias de dominio y poder son una constante.  

No obstante, ¿cuál es la relación que hay entre conocimiento y poder? Una, de la que sí estoy seguro, es que el conocimiento de por sí ya es tremendamente poderoso. Pero si se trata de hallar una relación matemática entre estas dos variables, sería incorrecto afirmar que el poder es directamente proporcional al conocimiento. O en el caso contrarío, decir que es inversamente proporcional también es erróneo.

Ya que, no necesariamente las personas con más conocimiento son las más poderosas. Digámonos la verdad: sólo por poner un ejemplo, en Colombia, casi todos los miembros de la oposición son insulsos. Pongamos el caso de Gustavo Petro, un hombre que ayudó a elegir a un procurador de ultra derecha; que dejó de ir al debate contra el ministro de Agricultura porque le dolía un testículo, y que, más grave que todo lo anterior, usa vestidos negros con corbata blanca. Todo lo que hace Gustavo Petro queda a medias.

Ahora, también está mal suponer que el conocimiento es sinónimo de inteligencia. Siguiendo con Petro, hay que decir que es un hombre cargado de conocimiento. No por esto, tenemos que suponer que sea tremendamente inteligente.

Los actos inteligentes conllevan a consecuencias inteligentes. En el caso del militar, político, líder, ideólogo y fundador del Partido Nacionalista Alemán de los Trabajadores,  Adolf Hitler (My Führer, como le decían algunos sobrecargados y atrofiados de conocimiento), se excedió en los radicalismos y en su ideología ultraconservadora. Al menos, es mi manera de ver las cosas. 

Un holocausto que dejo sin vida a 6 millones de judíos fue el resultado de la ideología nazista. Un acto prepotente; como cuando Montgomery Burns (el narizón, dueño de la planta nuclear, en la serie animada Norteamérica The Simpsons) quiso tapar el sol y creer que su planta nuclear era más poderosa que la mayor fuente de energía electromagnética de nuestra galaxia; definitivamente son actos con sobrecarga de conocimiento pero poco inteligentes.

Y así es el poder: una masa difícil de sobrellevar, una carga que le pesa a cualquier humano desde que comió ese fruto que no debía pasar por su garganta.

El poder me recuerda a Otto Octavius (uno de los más acérrimos archirrivales de Spiderman), durante el capítulo en el que se transforma en el Doctor Octopus, por las ocho extremidades (brazos) metálicas que le quedaron incrustadas en su espalda después de no poder controlar una gran cantidad de moléculas de energía nuclear. Él es una fiel muestra de lo que es el hombre, que no le alcanza para dominar grandes sobrecargas de conocimiento. Por eso, Dios advirtió “De todo árbol del huerto podrás comer;  más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás”.  
La hora de las dificultades 

Querer ser más que los demás en aras de alcanzar el poder es una constante ayer, hoy, mañana y hasta el fin de nuestros días. Las cosas empezaron desde que Caín mató a Abel. Y así continuó la historia hasta hoy.
Y demos inició a la destrucción del hombre…

Round one: la Revolución Francesa, fue uno de los conflictos político-sociales más grandes de la historia. La lucha de las ideologías que enfrentó a partidarios y opositores del sistema denominado Antiguo Régimen dejó como saldo el golpe de estado de Napoleón Bonaparte en 1799.

Maximilien François Robespierre, un político francés (apodado’ El Incorruptible’ por su dedicación a la Revolución y por su resistencia a los sobornos) lideró la Revolución Francesa. Pero al final, su oposición se vio castigada en la Guillotina. Y así como él murieron miles de personas durante el Régimen del Terror.

Round two: más de 10 millones de bajas dejó como saldo durante la Primera Guerra Mundial con más de 60 millones de soldados europeos movilizados desde 1914 hasta 1918.

Round three: Suenan bombas de poder cargadas de conocimiento. El árbol de la ciencia del bien y del mal había dado sus frutos. El peor ataque de la historia ya era una realidad. La soberbia del conocimiento había carcomido las conciencias norteamericanas. Hiroshima y Nagasaki ardían en llamas.

El 6 y 9 de agosto de 1945, es una fecha memorable en la que no hay absolutamente nada que festejar. La ciencia había rebasado sus límites. Las bombas habían matado a 140 mil personas en Hiroshima y 80 mil en Nagasaki. “Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición a la radiación liberada por las bombas.”, según el Departamento Nacional de Estadística de Japón.

Conocimiento y poder una combinación, literalmente, explosiva, dañina y perjudicial para el ser humano. 

Las cosas no han cambiado mucho desde entonces. Expertos aseguran que las potencias mundiales almacenan cargamento de armas biológicas que detonarán en cualquier momento a la espera de la tercera guerra mundial. La gripe AH1N1… ¿Casualidad? Pueda que sí. Pero aun la profecía divina no se cumple del todo. Seguimos esperando a que el árbol de la ciencia cumpla del todo su efecto genocida y que la Gioconda algún día pare de reír.