lunes, 6 de septiembre de 2010

El Cliente


La noche cae de manera apagada y triste sobre Bogotá. Se desliza sobre la metrópolis como una mermelada cósmica de estrellas sobre construcciones inhóspitas que parecen tostadas mecánicas de un tiempo que nunca ha existido. Como cuando nos vendieron ese mundial de fútbol que Belisario canceló para construir más escuelitas para los niños pobres. Ese mundial nunca existió pero está en el inconsciente colectivo del país. Pensar en la Gestalt y toda esa estadística psicológica de mierda también me hace pensar en la literatura. Me recuerda La Monalisa Acelerada, de Gibson. Ese gringo loco que se imaginó a los hackers y toda esa onda de la internet, antes de que la popularizaran, por allá en el 86 ¿qué cosa tan onírica, verdad? En fin. Más fantasías semióticas para torcer el sentido de la narración y confundir al lector. ¿Acaso no vivimos en una época confusa? La posmodernidad. Un término tan dudoso que el corrector de palabras de Microsoft Word versión 95-2003 no acepta como existente, y la versión 2007 no registra sinónimo alguno. ¿Es acaso Microsoft Word el del error? O es el error implantado en nuestros cerebros cuando aun estábamos en los colegios donde aún les siguen enseñando a los pequeños que siempre viviremos en la época de la república y que lo de la patria boba fue ayer, En fin. Continuemos con está madeja de palabras. 

Bogotá se enciende como una vela en un momento sin esperanzas. La luna tiene una forma que recuerda el gato de Alicia en el país de las maravillas. Los edificios en el centro se alzan como monstruos voraces sobre los suburbios capitalinos. Parecen dragones apocalípticos inspiradores de inseguridades y angustias. Las calles están cochinas, a la gente le encanta arrojar la basura en el suelo. El ambiente está inmerso en una nube negra de ‘smoke’. Pitos asquerosos suenan de manera desordenada rayando el ambiente de manera pausada y lenta. Son los carros que forman trancones y los buses que recogen y dejan gente a cada segundo. La séptima también está abarrotada de peatones desubicados, deformes que piden monedas, vendedores ambulantes, policías vigilantes, hinchas de ‘Millos’ que transitan por la zona, y uno que otro ‘hippie’ que vende artesanías y marihuana. 

El reloj de un anciano marca las 7:54 de la noche. Unos ‘punketos’ borrachos tararean el himno de la alegría. En una esquina bailan ‘harekrishna’, un grupo perteneciente a una secta de esas que pululan en estos tiempos. Por los lados del centro comercial OVNI (por la 19 con 8ª), donde la mayoría de establecimientos venden CD’s, ocurre un suceso curioso. El señor Fernando, dueño de la tienda de discos BIOCROMA METAL PRINCESS, está a punto de cerrar su local cuando un extraño sujeto vestido con una gabardina morada y sombrero como el de Charles Chaplin se le aparece en la puerta.

- Por favor no cierre don Fernando que estoy buscando un álbum difícil de encontrar y tal vez usted lo tenga aquí en su tienda.
- ¿Es necesario que lo compre hoy? Ya estoy cansado… vea, ya quiero cerrar y me quiero ir a mi casa… estoy mamadísimo de camellar… venga mañana a las 11.
- Pero es que es un disco especial y lo necesito para estos momentos. Es un regalo. Yo creo que usted lo debe tener en algún lugar de esta prestigiosa tienda. Yo leí el artículo en el periódico EL INSTANTE… en su entrevista, usted asegura que le consigue el disco que sea al cliente.
- Eso es cierto pero hay trabajos que no tengo en estos momentos. Hay música que hay que pedirla. Un día me tocó pedir un disco directo a Japón. Un fanático del ‘grunge’ me dijo que una casa local independiente de Tokio había publicado un concierto cerca al monte Fuji de los Wasted Souls. Lo buscamos por la red y efectivamente lo encontramos en una tienda virtual de ‘bootlegs’ con sede en Venecia. El muchacho estuvo dispuesto a pagarme los 70 dólares que le cobre. A los 15 días vino por su encargo y salió por esta mismísima puerta que intentó cerrar con una felicidad que se notaba a leguas. Es que usted sabe que la música pone contento a cualquiera. 
- Y qué pena no dejarle cerrar la puerta de su local don Fernando, pero va a tener que ayudarme. No me haga utilizar otros métodos más violentos. No quiero usar la fuerza contra usted. Aunque sea intentémoslo. Por lo menos escuche el nombre de la banda que estoy buscando.

Las cosas no suceden por casualidad. Las demás tiendas musicales del centro comercial OVNI ya estaban cerradas. Todos los demás ya se han ido… no hay ningún celador a la vista, todo el mundo hace su trabajo mal. El desconocido tiene unos ojos de espanto, con una pupila ultra dilatada, que asustan a cualquiera. Don Fernando duda del sujeto. Existe la posibilidad de que se encuentre bromeando con él. También existe la posibilidad de robo… o la más ilógica y funcional de todas: el demente de la gabardina de veras necesita el disco y es mejor ayudarlo para evitar cosas que lamentar. Don Fernando procede a abrir la puerta del local y hace seguir al tipo. Es un buen término la palabra “tipo” en estas circunstancias.

- Voy a ayudarlo pero dígame su nombre.
- No es necesario que lo sepa… 
- Está bien… es usted un señor muy particular… déjeme decírselo, nunca he tenido un comprador tan impaciente y paranormal.
- ¿Vio alguna vez los archivos X don Fernando? Ese programa que emitía la FOX
- Aquí le vendemos el DVD ¡Hay uno por cada temporada! Tenemos hasta uno que tiene entrevistas con Carter… el creador de la serie… debió habérmelo dicho desde el principio para hacer más rápidas las cosas. Fue el DVD más vendido por unos meses aunque cuando trajimos el box set de IRON MAIDEN muchas personas vinieron a separarlo con meses de anticipación. La verdad hubiera querido traer más pero esas ediciones especiales de MAIDEN cuestan un dineral y otros géneros que buscan las personas. Como cuando traje los afiche autografiados de CYPRESS HILL, el último lo subasté a unos raperos caleños que vinieron a talonearles a unos DJS ‘Hiphoperos’ neoyorkinos… de esos que ‘fristalean’ y mezclan acetatos. Es que…
- Qué pena que lo interrumpa don Fernando, pero a mí el rap me parece una completa cochinada… me recuerda el reggaetón y me dan ganas vomitar… Bob Marley se debe estar retorciendo en su tumba. Mis respetos giran en torno a la guitarra eléctrica aunque ya no se use como antes. El señor Les Paul, con su aporte se inmortalizó en los anales de la cultura pop. Pero vivimos en el país del sagrado corazón y aquí no hay nada fijo. Aquí matan a una señora con un collar bomba en el cuello. Aquí no tenemos identidad. Aquí escuchamos vallenato para el mundo, pero estamos completamente controlados por los gringos. Es que es un imperio en el cual todos nos encontramos sometidos. Una especie de máquina que nos tiene dominados y nos devora con el lento pasar del tiempo. Es algo que no podemos frenar, llegará el tiempo en que no recordaremos nada de nuestros antepasados indígenas y pensaremos en nuestras raíces como una especie de antepasado posmoderno donde Dios es Los Beatles, Madonna y Adolfo Hitler es el ejemplo que la modernidad es un fracaso. Ya las torres gemelas se fueron al piso y éso es algo que todos vimos en televisión. Don Fernando pero no me respondió lo que yo le pregunté, ¿vio usted los Archivos X, o solamente los vende como mercancía de entretenimiento con función narcotizante para nuestros desocupados jóvenes? 
- No. La verdad es que jamás lo he visto… Pero dígame ¿Qué disco necesita?
- Ya llegaremos a ese punto, pero debió haber visto los archivos X, es un programa que ha educado a una generación occidental. A mí me gustaba mucho. Recuerdo el capitulo en el cual un muchacho californiano alteraba los videojuegos con su mente y hacía interferencia en las emisoras, en los instrumentos eléctricos y estática en las transmisiones de los aeropuertos… el muchacho siempre llevaba puesta una camiseta con el símbolo THE VANDALS... ¿conoce a los VANDALS?
- Alguna vez trabajé con esa banda. La encargaban mucho esos muchachos que parecen ‘candys’ pero no lo son. Esos muchachos que se denominaron así mismo ‘neopunks’, tuvieron su furor, pero decayeron. Es que todos terminaron comiendo pepas en la escena electrónica. Eso me lo dijo un muchacho ‘neo’ que venía mucho por aquí. Que todos sus amigos habían dejado esa especie de rockpop, que él escuchaba y habían optado por ir a los raves. Es que es la moda, aquí la música electrónica vende a borbotones. Daft Punk, es un grupo que gusta mucho; si me permite que le aconseje, debería llevarse el ahora mismo el DVD de la exitosa banda inglesa. Yo incluso pensaría que son mejores que THE PRODIGY.
- Usted parece que sacara toda su información de la página de MTV. ¿Ha escuchado alguna vez toda la música que vende? Sabe que es ese CD que dice THE CLASH, LONDON CALLING… o ese negro que parece cubano… ¿qué es lo que dice ahí? ‘Cachaito’… igual tiene razón, uno viene a este mundo y no alcanza a escuchar todos los discos que se han publicado en la historia, pero sería lo óptimo. Qué tal tener toda la discografía de PINK FLOYD y THE WHO en la cabeza… es todo tan estúpido… pero volvamos a los archivos X, al muchachito de la camiseta de THE VANDALS, al final lo mata a tiros la policía… triste.
- Es demasiado triste.
- Sí… es demasiado triste. Como la triste historia de Alex en la novela de Anthony Burgess, adaptada al cine por Kubrick. estoy seguro que te viste La Naranja Mecánica. La función narcotizante funciona de maravillas cuando los jóvenes tienen un problema y los adultos tenemos que ayudarlos. La muerte del muchacho en los Archivos X es increíble. La manera en que la camiseta de los Vandals se inunda de sangre es escalofriante. Esa es una de las pocas bandas de ‘neo’ que son buenas, pero para los ‘punketos’ el ‘neo’ es un insulto… dicen que es una moda pero los SEX PISTOLS son una construcción social… en fin. Don Fernando esto ya se está poniendo denso. Lo que yo estoy buscando es el disco absoluto, el disco que me va a dar la felicidad eterna, por el que dejaré de preocuparme de todo, el grupo que va a llenar mis expectativas, las letras que me harán sentir completo. La música que va a llenar mi vacío espiritual totalmente. La obra de arte perfecta, que ni siquiera la literatura va a lograr. El trabajo musical que se interpolarizará igual que la fantástica novela de Homero, La Ilíada. Ese es el disco que estoy buscando don Fernando y usted es el único que me lo puede dar en estos precisos momentos.
- Es difícil ayudarlo con la situación en la que nos encontramos. Usted me daría miedo pero en cierta forma no me causa la menor preocupación, siendo que en su excentricidad es usted una persona buena y simplemente está buscando lo que está buscando y que soy yo el único que puede ayudarlo, pero a juzgar por su aspecto sé que no es ‘punkero’, ni ‘metalero’, ni ‘rastafari’… nada de lo que yo pueda identificar… acaso, ¿fuma usted marihuana?
- Don Fernando… la pregunta es atrevida pero me confesaré… A mí lo que realmente me gusta es la buena perica, de esa que cuesta sus buenos pesos y te acelera el corazón de manera inapropiada. De esa que venden los jibaros en los sectores más exclusivos de la capital. De esa que uno consigue sólo teniendo el número celular de los duros del negocio. Pero lo que yo consuma ¿a ti qué te importa?
- Es que digamos todos los ‘rastafaris’ fuman hierba, entonces uno puede decir que todos los que llevan el pelo como Bob Marley… todos son unos ‘rastas’
- Es estúpido, pero no voy a entrar a discutir con usted. Yo no soy nada, pero como se habrá dado cuenta me encanta la música hecha con guitarras eléctricas. Lo que le da una base para ayudarme a concebir mi meta en esta nociva noche bogotana y conseguir el disco me va a hacer feliz por el resto de mis días. Y no puede ser ni un libro ni una película. La perfección sólo se encuentra en un trabajo original en CD… el arte… el diseño del mismo CD… todo es una delicia, para degustarse, hasta leer los créditos y los agradecimientos del artista.

La luna sigue brillando, los carros en la séptima siguen avanzando, el reloj ha seguido su camino y son las 8 y pico. En la ciudad no ha ocurrido nada extraordinario, ningún carro bomba, ningún diputado asesinado. Aunque es probable que hayan llegado más desplazados a aumentar los números de las estadísticas. En la casa presidencial, el primer mandatario observa la guerra por televisión. En una ciudad que no ofrece nada, dos personajes curiosos dialogan y buscan un disco que va a hacer feliz a un sujeto sin importancia, que lleva un sombrero como el de Charles Chaplin y una gabardina morada que recuerda al enemigo de Batman… El Guasón. 

- He pensado en venderle el box-set de los SEX PISTOLS, es lo que usted necesita. Me llegó de Inglaterra y son tres CD’s con los que la casa disquera presume publicar todas las grabaciones conocidas del grupo de Johnny Rotten y Sid Vicious. ¡Debería llevarlo! Es más, como usted me ha simpatizado he pensado en dejárselo muy barato, se lo merece, es usted el verdadero cliente. Tiene el espíritu del comprador y eso es lo que estoy esperando en alguien que entra en mi tienda musical, que si bien no es la más popular y ostentosa de todas, es la de mayor prestigio en las tribus urbanas, de aquí, de la capital.
- Bien… don Fernando, creo que usted no me ha entendido. El disco perfecto no puede haber sido hecho por los PISTOLS ni siquiera Craddle of Filth toca tan bien. Lo que yo necesito es algo más místico, pero no me vaya a decir Jimmy Hendrix porque le pego un tiro.
- ¡Cómo se le ocurre! Jamás le vendería Hendrix a alguien tan prestigioso como usted. Yo sé que usted debe escuchar música más elaborada. Si lo que le gusta es el punk, lo que tiene que escuchar es un grupo THE ADICTS. Tengo su greatest hits ULTIMATE ADICTION… ¿Me lo va a comprar? Ya me estoy ‘emputando’. Créame que ya quiero cerrar e irme a la casa. Me espera mi esposa y mis dos hijos. Vea que necesito abrazarlos y usted me está haciendo perder el tiempo.
- No me hable así don Fernando, porque quizás esté hablando con alguien que ya perdió completamente la razón 
- Yo no creo que usted sea capaz de cargar una pistola en esa gabardina de payaso.

Don Fernando de veras de ha alterado. Este extraño personaje ya es el colmo. Si tuviera un misil, seguramente, ya lo habría eliminado. El sujeto de sombrero le sonríe de manera malévola y de uno de sus bolsillos saca un revolver. 

- Soy capaz de hacer lo que se me dé la gana. Lo voy a matar si no me atiende como me merezco. Véndame lo que le estoy pidiendo, lo necesito. La música es la solución a todos mis problemas. No quiero asesinarlo don Fernando, pero tampoco quiero matarme. Es más ponga un disco de fondo mientras finalizamos el negocio. 

Mientras el de gabardina le apunta en la cara a don Fernando. Éste asustado pone en el reproductor del local el primer disco que se le pasa por la mano. Es un trabajo de FRANK SINATRA, ‘Viva las vegas’ suena de fondo en todo el establecimiento. La voz del músico moderno gringo patrocinado por la mafia suena por todo el lugar. El hombre en frente de don Fernando sonríe de manera espasmódica 

- ¿Crees que no hay un disco para mí?
- Es probable que no… pero por favor no me mate.

El del sombrero y la gabardina ya no encuentras más solución: jala el gatillo y dispara. Don Fernando cae asesinado en su propio local. Al asesino jamás lo cogen. La policía jamás va a ser funcional… todo se ve tan plástico. Todo es tan sarcástico.


FIN

2 comentarios:

  1. Qué buen relato... Me gustó mucho la forma como lo describes y lo narras

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  2. Usted me hizo pensar en cómo nos aferramos a los objetos y llegamos al punto de considerarlos fuentes de felicidad. Siempre buscamos la manera de hacer de algún objeto parte de nosotros y que este sea lo que nos identifique.

    Nos valemos siempre de "necesidades" creadas para decir, yo quiero esto, o esto porque lo necesito, porque las canciones de esa banda me hacen sentir bien, porque tal accesorio resalta mi personalidad o porque ese bolso está pensado para mi, y otra infinidad de ejemplos.

    No es tan aterradora la situación, al final del cuento todos somos personajes de gabardina morada, sombrero de Charles Chaplin y sonrisa malévola; todos estamos en busca de productos nos han metido por los ojos y se creen dueños de nosotros. Es lógico, pues hoy en día los objetos son mas fieles que los mismos seres humanos.

    Me gustó mucho su cuento.

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