“…Dale a la vida por salir primero”, dice una de las canciones que nosotros, los hinchas del América, le cantamos al equipo desde la tribuna. Hoy las cosas son totalmente diferentes: América tiene que darle a la vida por no salir último y por no descender.
Los malos dineros y la Ley Clinton están matando al club de mis amores que no se rinde. Con el sentimiento no se juega. América es un equipo gigante no sólo en Colombia, sino en el continente. Los hinchas no nos merecemos esto. Jugar el partido de la promoción para no irnos a la B ya es demasiado.
El problema es que los hinchas como yo crecimos viendo a un equipo campeón. Un equipo que jugaba finales de la Libertadores, que llegaba siempre a las finales del campeonato local y las ganaba, un equipo que daba vueltas olímpicas en Colombia en cualquier cancha, luego iba a la Libertadores no a participar sino a pelear. Ese es el equipo con el que crecimos.
Sin embargo, del 2005 para acá todo anda mal. La estrella 13 en 2008 (inolvidable, por supuesto) no fue más que un espejismo en el desierto de las derrotas. El presente es muy diferente, pero no por eso hemos dejado de ser los buenos hinchas de siempre. Los que cuando no podemos ir al estadio nos comemos las uñas viendo los partidos por televisión o, peor aún, prendemos la radio y nos emocionamos escuchando durante 90 minutos la crónica de lo que más amamos: nuestra Mechita.
Mañana domingo 11 de diciembre se jugará la primera final del mundo (para nosotros) entre América y Patriotas. Lo que todos queremos, por el bien del fútbol, por el bien de nosotros mismos, es que para nuestra Mechita sea un partido que se gane sin mayores complicaciones. Claro, sabemos que no será así. Sufriremos más de la cuenta, pero al final saldremos bien librados de esta pesadilla. El diablo seguirá siendo el mismo diablo con la ayuda de Dios. Sí, así será.
La invitación es a que acompañemos al equipo en este difícil momento. “En la buena y en la mala mucho más”, profesamos los buenos hinchas, los enamorados de esta institución escarlata. El próximo sábado 17 el Pascual Guerrero debe lucir totalmente rojo. Debe haber fiesta de principio a fin. Tenemos que festejar que América es un equipo de la A y se debe quedar en la A. Viajemos hasta Cali los que podamos y sigamos enamorados de esta pasión que pocos entienden.
Que la B, por nosotros los escarlatas, sea recordada por ser la segunda letra del abecedario o por ser un complemento vitamínico. Nada más que eso.
Vamos, Mechita, dale a la vida por salir primero.
Los malos dineros y la Ley Clinton están matando al club de mis amores que no se rinde. Con el sentimiento no se juega. América es un equipo gigante no sólo en Colombia, sino en el continente. Los hinchas no nos merecemos esto. Jugar el partido de la promoción para no irnos a la B ya es demasiado.
El problema es que los hinchas como yo crecimos viendo a un equipo campeón. Un equipo que jugaba finales de la Libertadores, que llegaba siempre a las finales del campeonato local y las ganaba, un equipo que daba vueltas olímpicas en Colombia en cualquier cancha, luego iba a la Libertadores no a participar sino a pelear. Ese es el equipo con el que crecimos.
Sin embargo, del 2005 para acá todo anda mal. La estrella 13 en 2008 (inolvidable, por supuesto) no fue más que un espejismo en el desierto de las derrotas. El presente es muy diferente, pero no por eso hemos dejado de ser los buenos hinchas de siempre. Los que cuando no podemos ir al estadio nos comemos las uñas viendo los partidos por televisión o, peor aún, prendemos la radio y nos emocionamos escuchando durante 90 minutos la crónica de lo que más amamos: nuestra Mechita.
Mañana domingo 11 de diciembre se jugará la primera final del mundo (para nosotros) entre América y Patriotas. Lo que todos queremos, por el bien del fútbol, por el bien de nosotros mismos, es que para nuestra Mechita sea un partido que se gane sin mayores complicaciones. Claro, sabemos que no será así. Sufriremos más de la cuenta, pero al final saldremos bien librados de esta pesadilla. El diablo seguirá siendo el mismo diablo con la ayuda de Dios. Sí, así será.
La invitación es a que acompañemos al equipo en este difícil momento. “En la buena y en la mala mucho más”, profesamos los buenos hinchas, los enamorados de esta institución escarlata. El próximo sábado 17 el Pascual Guerrero debe lucir totalmente rojo. Debe haber fiesta de principio a fin. Tenemos que festejar que América es un equipo de la A y se debe quedar en la A. Viajemos hasta Cali los que podamos y sigamos enamorados de esta pasión que pocos entienden.
Que la B, por nosotros los escarlatas, sea recordada por ser la segunda letra del abecedario o por ser un complemento vitamínico. Nada más que eso.
Vamos, Mechita, dale a la vida por salir primero.

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